Crear hoy las escuelas del mañana. Richard Gerver

3 Sep

Richard Gerver hace un llamamiento a la Educación de calidad empezando por recuperar la pasión de los profesores para despertar en sus alumnos la motivación por aprender. Es vital la pasión en los docentes para transmitir el interés por descubrir, investigar y conocer, así como creer en el potencial de los alumnos  y potenciar sus capacidades.

Los jóvenes de hoy en día, necesitan saber que tienen un valor único en cada uno de ellos, que pueden aportar talento a la sociedad y que tienen un lugar en el mundo de hoy y del mañana.

 

Entrevista a Richard Gerver en Redes.

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El cambio genera cambio

30 Ago

Las familias se enfrentan a situaciones difíciles a la hora de educar a sus hijos. Muchas veces los padres y las madres se hacen la pregunta ¿lo estoy haciendo bien? ¿Soy buen padre o buena madre? Nadie nace con un libro de instrucciones acerca de cómo educar a los hijos y esto hace que se generen sentimientos de frustración, incertidumbre e inseguridad a la hora de afrontar situaciones de comunicación, clima familiar y gestión de conflictos.

Generalmente las personas tendemos a poner la responsabilidad de lo que nos acontece en los demás. Si llegamos tarde al trabajo decimos que el autobús se retrasó, si me aburro es porque mi pareja nunca quiere hacer nada, si la comunicación en la familia no es habitual es porque mi hijo nunca me quiere contar nada, y así podríamos llenar páginas en blanco con situaciones de las que nosotros no nos sentimos responsables.

Un cambio en cada uno de nosotros, en nuestra manera de pensar, mirar, hablar y entender el mundo y relacionarnos inevitablemente produce un cambio a nuestro alrededor. Como dijo Marcel Proust: “Nada ha cambiado, pero, como yo he cambiado, todo ha cambiado”.

Muchas veces se dice “lo he probado todo”. Si actuamos desde el mismo pensamiento y con la misma actitud es como si no hubiéramos cambiado nada. ¿Ha probado a actuar diferente desde otro pensamiento  y actitud? Si es así, ¿qué más podría hacer?

¿Cuántas veces reconoce a su hijo en lo que es bueno, lo que hace bien y de lo que se siente orgulloso? ¿No es verdad que existe una tendencia a focalizar en lo negativo y en lo que nos molesta del otro? ¿A usted le apetece hablar con alguien que no le dice lo que valora en usted y habitualmente cuando se dirige a usted es para recriminarle o recordarle lo que tiene que hacer?

Guadalupe Juárez

¿Las escuelas matan la creatividad? Ken Robinson

25 Ago

 

Es interesante el planteamiento que hace Ken Robinson sobre  la necesidad de un cambio en la concepción de la educación en la sociedad actual. La transformación social en la que estamos sumergidos nos dirige a un futuro de cambios, donde las personas debemos adaptarnos y reinvertarnos ante la nueva realidad. La educación debe entenderse como un crecimiento integral del  ser humano y las escuelas el lugar donde el fomento de  capacidades como la creatividad tengan el mismo valor que otro tipo de capacidades cognitivas. Esto implica un cambio en nuestra visión de lo que es inteligencia y pasar de una concepción reduccionista de la educación a una visión más amplia de crecimiento y desarrollo personal.

“Educar para saber qué quiero y descubrir cómo lograrlo”

25 Ago

¿Cuántas veces nos preguntamos cuáles son nuestras metas? ¿Cómo pretendemos conseguirlas si desconocemos cuáles son? ¿Para qué me levanto por las mañanas? ¿Cuáles son mis sueños? Y si creo tener claro cuál es mi meta, ¿qué he hecho hasta ahora para conseguirlo?

En general, queremos que la sociedad nos de las respuestas exactas a nuestra situación y sin embargo la mayoría de nosotros en raras ocasiones nos hemos hecho a nosotros mismos las preguntas adecuadas. Es más, ni siquiera nos paramos a preguntarnos si la vida que llevo la he elegido yo y se corresponde con mis valores. Es curioso como de niños respondemos muy rápidamente y seguros a las preguntas ¿qué es lo que más te gusta hacer? ¿en qué eres bueno o buena? ¿con qué sueñas ser de mayor? Sin embargo, a medida que vamos creciendo, por alguna extraña razón no sólo no nos hacemos estas preguntas, sino que ni siquiera nos las plantean desde fuera. ¿acaso la vida se termina una vez dejamos la niñez? ¿a qué tenemos más miedo a ponernos metas o a no saber cómo conseguirlas? ¿cómo pretendemos saber cómo conseguir algo si ni siquiera sabemos qué metas queremos alcanzar?

 “-¿Podrías decirme, por favor, qué camino debo seguir para salir de aquí?

-Esto depende en gran parte del sitio al que quieras llegar- dijo el Gato.

-No me importa mucho el sitio…-dijo Alicia.

-Entonces tampoco importa mucho el camino que tomes-dijo el Gato.”

LEWIS CARROLL,

Alicia en el país de las maravillas.

Como educadores es importante reflexionar sobre ¿cómo podemos pretender que nuestros hijos/as y alumnos/as consigan metas sin una educación basada en el fomento de la pregunta sobre qué es lo que quiero, qué es lo que me motiva?  Por un lado, la esencia de la educación consiste en ayudar a sacar lo mejor de las personas, su mayor potencial, y únicamente se consigue si partimos de lo que la persona realmente quiere. Si como padres, madres y educadores fomentamos la pregunta y la autoreflexión ayudamos no sólo a que los niños de hoy aprendan a descubrir qué es lo que quieren y cuáles son sus metas, sino que además, habremos sembrado la semilla para obtener un futuro con personas que con independencia de la edad que tengan han aprendido a reflexionar y descubrir sus metas a lo largo de toda su vida.

Si únicamente podemos plantearnos cómo alcanzar una meta una vez qué sabemos que es lo que queremos, la educación no debe quedarse sólo en el fomento de la pregunta sobre el qué, sino que debe dar un paso  más allá y continuar favoreciendo la reflexión hacia cómo alcanzar los objetivos que nos marcamos. Preguntas tales como ¿qué he hecho hasta ahora para conseguir mi objetivo? ¿qué otras cosas podría hacer? ¿qué capacidades que ya poseo me pueden ayudar a conseguirlo? ¿qué capacidades y habilidades puedo desarrollar para conseguirlo? ¿qué han hecho otras personas para lograrlo? ¿con qué apoyos de mi entorno cuento?,  y sobre todo ¿qué haría si supiera que puedo alcanzar mi meta?

Guadalupe Juárez

 

 

Coaching

23 Ago

ICF-Federación Internacional de Coaching

La International Coach Federation (ICF – Federación Internacional de Coaching) es el recurso más importante del mundo para coaches profesionales y personales, así como la fuente de referencia para quienes buscan un coach. La ICF es una organización sin ánimo de lucro de asociación individual formada por profesionales de todo el mundo que practican el coaching profesional y personal, con más de 15.000 miembros en más de 90 países.

ASESCO- Asociación Española de Coaching

La Asociación Española de Coaching, se fundó el 1 de Agosto de 2000, por Natividad Alcalde y Fco. Javier Tejerina con el propósito de agrupar a los Coaches profesionales existentes y también de divulgar las excelencias de su práctica.

“Educar es Creer en la Persona” Mª Augusta Sanches Rossini

22 Ago

Educar es creer en la Persona es un libro que refleja la relación que existe entre Educación y Coaching. La autora, Mª Augusta Sanches Rossini, va más allá del concepto de educación como acumulación de conocimientos y teorías, y se centra en una educación basada en el desarrollo personal y social, donde el papel del educador más que enseñar es “polinizar” las mentes y almas, en el sentido de motivar, encontrar el sentido de las cosas e inspirar diferentes alternartivas que amplien la visión de uno mismo y del mundo que nos rodea. En definitiva  se trata de creer en las personas y en su potencial, y a partir de ahí acompañarles en su proceso de mejora y desarrollo personal. Un libro fascinante para todos aquellos que creen en las personas y en la educación.

LA FÁBULA DE LA OSTRA Y EL PEZ

22 Ago

Hace poco llegó a mis manos esta fábula y os invito a leerla, disfrutarla y reflexionar sobre ella…

La Fábula de la Ostra y el Péz

Erase una vez una ostra y un pez. La ostra habitaba las aguas tranquilas de un fondo marino y era tal la belleza, colorido y armonía del movimiento de sus valvas que llamaban la atención de cuantos animales por allí pasaban.

Un día acercó a pasar por el lugar un pez que quedó prendado al instante. Se sintió sumamente atraído por la ostra y deseó conocerla con todo su ser. Sintió un fuerte impulso de entrar en los más recónditos lugares de aquél animal misterioso. Y así, partió veloz y bruscamente hacia el corazón de la ostra, pero ésta cerró, también bruscamente, sus valvas. El pez, por más y más intentos que hacía para abrirlas con sus aletas y con su boca, aquellas más y más fuertemente se cerraban, pensó entonces en alejarse, esperar a cuando la ostra estuviera abierta, y en un descuido de ésta, entrar veloz sin darle tiempo a que cerrar sus valvas. Así lo hizo, pero de nuevo la ostra se cerró con brusquedad. La ostra era un animal extremadamente sensible y percibía cuantos mínimos cambios en el agua ocurrían, y así, cuando el pez iniciaba el movimiento de acercarse, ésta se percataba de ello y al instante cerraba sus valvas.

El pez triste, se preguntaba ¿por qué la ostra le temía?, ¿cómo podría decirle que lo que deseaba era conocerla y no causarle daño alguno?, ¿cómo decirle que lo único que deseaba era contemplar aquella belleza y compartir las sensaciones que le causaban?

El pez se quedó pensativo, y estuvo durante mucho rato preguntándose qué podría hacer. ¡De pronto!, se le ocurrió una gran idea. Pediré ayuda, se dijo. Sabía que existían por aquellas profundidades otros peces muy conocidos por su habilidad para abrir ostras, y hacia ellos pensó en dirigirse. Sabía que eran peces muy ocupados y no deseaba importunarles. Deseaba que le escucharan y que le prestaran su ayuda.

Aunque pensó – seguro que estarán tan ocupados que no podrán ayudarme. ¿Qué puedo hacer?, se preguntó.

Tras pensar algún rato llego a la conclusión que lo mejor era informarse por otros peces que les conocían cuál era el mejor momento para abordarle, cómo tendría que presentarse. Después de informarse muy bien, eligió el momento más oportuno y hacia ellos se dirigió.

– Hola, dijo el pez. ¡Necesito vuestra ayuda! Siento grandes deseos de conocer una ostra gigante pero no puedo hacerlo porque cuando me acerco cierra sus valvas. Sé que vosotros sois muy hábiles en abrir ostras y por eso vengo a pediros ayuda.

El pez continuó explicándoles las dificultades que tenía y los intentos por resolverlas.

Llegó a decirles la sensación de impotencia, que le entraba y los deseos de abandonar tras tantos intentos fallidos.

Los peces le escucharon con sumo atención, la hicieron notar que entendían su desánimo pues ellos se habían encontrado en circunstancias similares. Le felicitaron por el interés que mostraba en aprender y por la inteligencia que demostraba tener al pedir ayuda y querer aprender de otros.

El pez se sintió mucho más tranquilo y esperanzado, les contó los temores que tenía al pedirles ayuda y fue “abriéndose” cada vez más a toda la información que aquellos avezados peces le contaban. Escuchó con atención como a pesar de sus habilidades había algunas ostras que les resultaban difíciles de abrir, pero ello más que ser un motivo de desánimo, esa dificultad les estimulaba a seguir investigando y reunirse para intercambiar conocimiento y mejorar sus prácticas de abrir ostras.

Los peces continuaron en animada conversación.

– Mira, algo muy importante que has de lograr es suscitar en la ostra el deseo y las ganas de comunicarse contigo.

– ¿Y cómo podré lograrlo?

– De la misma manera que tu has logrado comunicarte con nosotros y “abrir nuestras valvas” de pez.

– ¿Cómo?

– Tú deseabas que nosotros te escucháramos y te prestáramos ayuda. Nos has dicho que dudabas de si podrías lograrlo, ¿no es verdad?

– Si, así es.

– Podrías haberte quedado con la duda, pero en lugar de eso, diseñaste un plan de acción. Buscaste información acerca de nosotros, te informaste de cuál era el mejor momento de abordarnos y qué decirnos. Tú sabías que nosotros éramos muy sensibles a la expresión honesta y sincera de “necesito vuestra ayuda”. También sabías que nos agrada, como a todo hijo de pez, el reconocimiento de nuestra competencia y veteranía en abrir ostras. Te confesamos que todo ello nos agradó mucho. También nos gustó tu mirada franca y serena, además de tus firmes y honestas palabras.

– Si, en efecto eso es lo que hice. Ahora que lo decía mis valvas de pez se sintieron también abiertas al notar que me escuchabais con atención. Me agrado mucho el que os hicierais cargo de mi impotencia, y por qué no decirlo, me agrado también el que me felicitarais por pediros ayuda.

– Claro, todo eso suele ser reciproco, contestaron los peces.

– Muy bien, pero ¿cómo podré hacerlo con la ostra? No conozco su lenguaje, sus costumbres, sus miedos, no conozco tampoco que es lo que le agrada.

– Bien, también has diseñado un plan de acción para abrir la ostra. El primer paso ha sido el de visitarnos para que te informemos de sus costumbres, de sus miedos, de todo aquello que le agrada.

Te podemos decir todo aquello que suele suscitar temor en las ostras. Les asusta el movimiento brusco de las aguas, de hecho habrás observado que cuando hay tempestades y hay mucho oleaje las ostras están fuertemente cerradas. Es por eso que si te acercas a ellas cuando hay muchas turbulencias tendrás grandes dificultades para lograr que se abran.

Les asusta el que algún animal se acerque de modo imprevisto. Les agrada en cambio los movimientos suaves, los besos y las caricias y el que se entre en sus interioridades sin antes conocerse durante algún tiempo. También les agrada mucho el que se les hable en su lenguaje. Habrás observado que lanzan a través de sus valvas pequeñas pompas de aire. Si las observas con suma atención podrás aprender los códigos que utilizan y sus significados. Cuando están tristes, asustadas, tiernas o alegres.

De este modo, los peces continuaron asesorándole. Le invitaron a pasar largos ratos observando el comportamiento de la ostra. Le invitaron también a asistir a algunos de los cursillos que organizaban y le regalaron un manual. “El manual de abridor de ostras”.

Tras varias semanas de observación, aprendizaje y entrenamiento, el pez pudo por fin disfrutar con aquella bellísima ostra. Pudo ¡al fin!, lograr entrar en las interioridades de las ostras y compartir las sensaciones que le causaba. Pudo, al fin, comunicarse.

Reflexión

Para empezar, esta fábula concentra dos aspectos  fundamentales para el bienestar de una persona. En primer lugar, esta fábula muestra de manera extraordinaria la importancia de persistir en lo que uno quiere y cómo la motivación personal es el motor que nos impulsa a seguir en la dirección de nuestras metas y objetivos, y a la hora de plantearnos nuevos retos en la vida.

Por otro lado, el texto es un ejemplo de aprendizaje en la comunicación interpersonal, de cómo nos relacionamos en nuestra vida y la manera en la que muchas veces en situaciones de dificultad en las relaciones con los demás no nos damos cuenta que tenemos las habilidades para ello, y que simplemente no nos hemos parado a observar detenidamente lo que necesitamos y en ver si disponemos de los recursos necesarios para ello.

Además destaco cómo plantea el hecho de que para comunicarnos con los demás es esencial partir de querer comunicarse, poner de nuestra parte. En mi experiencia en las relaciones educativas, en algunas ocasiones me he encontrado en situaciones en las que he tenido dificultad para conectar con la otra persona y mi discurso era que en la otra persona no había intención de cambio y comunicación. Ahora me planteo, ¿hasta qué punto yo quería comunicarme con esa persona?  Muchas veces en la relación educativa, hacemos juicios precipitados y damos por hecho que la otra persona no tiene ninguna intención de cambio y mejora, sin plantearnos  la parte de responsabilidad que existe en nosotros. ¿Hemos deseado conocer que quiere la otra persona realmente y acercarnos a ella para conocerla e interesarnos por cómo ve el mundo o simplemente hemos dado por hecho que esa persona no estaba “abierta” al cambio?

Observar y calibrar a la otra persona es importante para empatizar con ella, entender cómo ve el mundo y para poder conectar y comunicarnos con ella. Es esencial, tener información de la persona, sus intereses, su manera de entenderse a sí mismo y el mundo que le rodea, para buscar la manera más adecuada de entablar relación con ella, buscar el momento idóneo, qué decir y la forma de decirlo.

Por lo tanto, ¿cuáles serían los principales “cierra-ostras” en la comunicación?

–      Impulsividad y brusquedad intimidando a la otra persona.

–      Falta de confianza

–      Juzgar a la otra persona

–      No empatizar con ella, no entender cómo ve, cómo percibe y siente.

–      No reflexionar sobre lo que uno quiere hacer, lo que quiere decir y cómo decirlo.

–      No ser sincero y auténtico.

–      Ignorar las señales del otro.

–      No escuchar

–      No observar y sintonizar con la otra persona (no usar el mismo lenguaje verbal y no verbal).

–      No tener en cuenta el lugar y momento adecuado.

Y por otro lado, ¿cuáles serían las principales “llaves” para abrir la comunicación, o siguiendo la fábula, los “abre-ostras”?

–      Ser sincero y auténtico.

–      Pedir ayuda cuando sea necesario.

–      Suscitar el deseo de que quieran comunicarse con uno.

–      Diseñar un plan de acción en el que se tenga en cuenta el momento y lugar adecuado con las circunstancias adecuadas; saber qué decir teniendo en cuenta a la otra persona, su lenguaje y su manera de percibir el mundo.

–      Observar con atención cómo se comporta la otra persona para entenderla y ponerse en su lugar.

¿Coaching?

22 Ago

Destaco la esencia y principios del coaching como proceso para sacar lo mejor que llevamos dentro: la conciencia de lo que somos, lo que hacemos y hacia donde nos dirigimos; la autocreencia, conocer los automensajes que nos limitan y aquello que nos hace crecer más; y la responsabilidad de nuestras decisiones y acciones. La esencia del coaching como el proceso que me ayuda a deshacerme de lo que me limita y me desagrada para así perseguir aquello que realmente quiero ser y tener la libertad para hacer.

Guadalupe Juárez

Educar el ser

22 Ago

“El objeto de la educación es formar seres aptos para gobernarse a sí mismos, y no para ser gobernados por los demás.” Herbert Spencer

Cuando pensamos en educación por alguna extraña razón nos viene a la cabeza conocimientos, teorías, universidad, etc., sin embargo en raras ocasiones pensamos en la esencia de cada ser humano, en lo que siente, en cómo percibe la realidad que le rodea y cómo responde a ella. La sociedad de hoy entiende la educación como una manera de acumular conocimientos y saber responder a la realidad que está establecida por otros, pero que ocurre con lo que somos realmente cada uno de nosotros. Desde que nacemos nos invaden con creencias, con tener que, con saber hacer, en definitiva nos vemos arrastrados por lo que los demás quieren de nosotros. Entonces, ¿Qué ocurre con lo que queremos cada uno de nosotros? Es inquietante ver como la riqueza que tiene cada ser humano se ve mermada por condicionantes sociales y cómo padres, madres, profesores y educadores se centran en lo que la sociedad espera de los hijos y alumnos y no tanto pararse a escuchar qué les motiva a los jóvenes, cuáles son sus sueños, cómo se sienten y sobre todo hacerles saber que alguien cree en ellos.

Educar es creer en las personas, en el potencial que tienen dentro y acompañar en ese proceso de descubrimiento y crecimiento personal donde uno sea consciente de sus metas, sus capacidades, las diferentes vías para conseguirlo y la motivación para pasar a la acción. Únicamente a través de la acción las personas avanzamos en el logro de nuestros objetivos y lo que es más importante nuestra confianza y seguridad entre nosotros mismos.

¿Qué sentido tiene nuestra vida si no creemos en nosotros mismos? ¿y si la educación fuera entendida como un proceso en el que la educación del SER NOSOTROS MISMOS tuviera un peso importante? ¿Qué cambios se producirían en la sociedad si la educación se centrara en acompañar a las personas a desarrollar su máximo potencial?

Guadalupe Juárez